Una vez más, la colección que Fundacion Ruta Maya tiene bajo su custodia es consagrada en ceremonia solemne por un grupo de Aj'qijab. La primera vez fue consagrada por las autoridades de la Municipalidad Indígena de Santo Tomás Chuwilá, Chichicastenango, con el fin de "liberar el conocimiento y protección" hacia las piezas prehispánicas, de acuerdo a la Cosmovisión maya.

Es esta oportunidad, una ceremonia fue realizada por otro grupo de guías espirituales liderados por el Aj'qij Carlos Morán, con el objetivo de "despertar" los objetos prehispánicos y "revivirlos" para que cumplan su función previo a ser expuestas en la exhibición EL MUNDO DEL ARTISTA MAYA, en Quetzaltenango. Para el efecto se nos requirió NO cubrir las piezas con las vitrinas de vidrio con el fin de envolverlas en el humo sagrado del Copal Pom, antigua resina utilizada desde la época prehispánica para facilitar la comunicación entre los objetos y las personas con los ancestros y los abuelos. Dado que a las piezas prehispánicas "les gusta el olor del copal" -de acuerdo a su explicación- era necesario "revivirlas" previo a su presentación en la Exposición al público Quetzalteco.

Una anécdota especial durante el evento fue el hecho de que el oficiante llevaba un silbato prehispánico colgado al cuello y su sonido fue usado para invocar a los ancestros. De acuerdo a su explicación, cada objeto tiene un "destino" y este puede ir más allá de su tiempo. Un ejemplo claro -nos decía don Carlos- "son las piezas antiguas en los altares mayas donde su destino es ser parte del altar y del ritual a través de los tiempos". Por lo tanto "el destino de un objeto puede ser: permanecer en una ofrenda o tumba prehispánica, ser encontrada por los arqueólogos para investigación, ser encontrada por la gente del pueblo, ser expuesta en un museo o continuar su vida útil en tiempos modernos".
 
Con actividades como esta, la FUNDACIÓN RUTA MAYA cumple su compromiso de divulgar y poner en valor el patrimonio cultural de la Nación y a hacer accesible la colección prehispánica a la sociedad, respetando la función antigua y moderna que cada objeto prehispánico trae inherente a su naturaleza y origen.