Colección Piezas MayasLa Fundación La Ruta Maya administra una colección prehispánica de más de 3,000 piezas, debidamente registradas ante el Registro de Bienes Culturales como Patrimonio Cultural de la Nación. Entre la gran variedad de objetos que ilustran la belleza y la creatividad de los antiguos mayas, tenemos ornamentos, figurillas, monumentos, platos, vasijas de diferentes formas y ejemplos de arte pictórico en cerámica y piedra. Dichas piezas fueron manufacturadas de distintos materiales de toda la región mesoamericana, tales como cerámica, concha, hueso, coral, jade, obsidiana, pedernal y basalto, entre otros. Todas las piezas están disponibles para préstamo a exhibiciones y accesibles a investigadores y estudiantes.

Un Vistazo al Arte Maya

La cultura material prehispánica en sus diferentes manifestaciones ha sido de gran utilidad en el estudio de la historia de Mesoamérica y del área Maya anterior al contacto con la cultura Europea. La arquitectura, la escultura, joyería y documentos son parte de la cultura material que sirve de base para reconstruir las características culturales, sociales, religiosas, políticas y ecológicas de los habitantes del Sur de Mesoamérica.

El arte Maya prehispánico, y en especial el arte pictórico cerámico, plasma la vida cotidiana, ritual y natural de la antigüedad a través de figuras pintadas en vivos colores. Su forma y decoración brindan información sobre tipos y grupos cerámicos, técnicas de manufactura, localización de talleres de alfarería, decoración artística y aspectos sobre función, dieta y elaboración de comida, entre otras.

Destacan entre otros objetos frecuentemente encontrados, aquéllos de cerámica policroma (pintada de varios colores), de jade y piedras verdes, de hueso, de concha, obsidiana y piedra caliza. El uso de otros materiales obtenidos en la naturaleza, como el coral y las plumas, pueden observarse en las representaciones de personajes humanos ricamente ataviados. La decoración y la forma de la cerámica también proporcionan datos que apoyan el estudio arqueológico, brindando mayor información sobre otros elementos culturales que por su naturaleza perecedera y el clima generalmente húmedo no sobrevivieron hasta nuestros días -como alimentos, textiles, objetos de madera, plumas y pieles de animales.

El arte prehispánico también refleja -de manera total o parcial- el medio ambiente natural que rodeó dicha cultura a través de las escenas y diseños naturalistas o estilizados. Estas imágenes incluyen diseños de fauna y flora, además de personajes humanos y sobrenaturales.

Otros objetos trabajados en diferentes materiales (tales como variedad de piedras, jade, concha, hueso y coral) también han permitido reconocer diferentes especies de animales y plantas utilizados y representados por los habitantes prehispánicos de Mesoamérica, en especial en los sitios dentro la región de las Tierras Bajas Mayas.

Muchos animales y plantas continúan siendo la principal fuente de proteína y materia prima. Algunos de ellos, sin embargo, destacan por su asociación a deidades o fuerzas sobrenaturales o cósmicas, dadas por sus características físicas o su comportamiento natural.

Pinturas, esculturas, murales y figurillas de barro también confirman el interés en el vestuario y la ornamentación, tanto en mujeres como en hombres. El acceso a ciertos ornamentos, productos textiles o materiales suntuarios usados para decoración (como el jade, las plumas de quetzal y las conchas marinas) dependía del rango social y el poder adquisitivo. Figuras de hombres aparecen representando diferentes roles: padres, guerreros, músicos, campesinos, gobernantes y sacerdotes, entre otros.

Las mujeres también llevaban variedad de vestidos: ceñidos de algodón sin mangas, vestidos largos con aberturas para dejar ver la pierna (pijazo) o huipiles largos sobre lienzos envueltos a manera de falda. El rol de las mujeres también es variado según se ve en objetos y pinturas: madres, reinas, criadoras de animales domésticos, tejedoras, asistentes de reyes, nobles de la corte y hasta guerreras.